AL ENEMIGO NI AGUA (Oda al tiempo traidor)

El mate, el sudeste, un Martín Fierro,
la luna creciente que empieza a menguar,
una salamandra que come y remienda
la lírica intrusa que empieza a sonar,
los males, otario, no tienen conseja,
un tango que arrastra al viejo bandoneón,
trifulcas de gallos que no son de pelea
y una viuda rica que se ha vuelto a casar;
en casa cenamos bifes y manteca,
la pava al fuego pronta a resoplar,
unos pibes juegan al sol de la siesta,
el viejo y el perro no son de fiar.
Llueve y es lunes, hora de merienda
toca chocolatada, poné un vaso de más,
vienen las sobrinas con ganas de fiesta
y hay que agregarles ganas de charlar;
tocan los cuartos en casa de enfrente,
el niño, la abuela y auto atrás,
vienen los espejos al son de una vela,
las nieves del tiempo cayendo nomás,
reíte del cisne, ¡qué bien que pasea!
las minas lo miran al verlo silbar,
una cotorrita, el péndulo vuela,
hay cinco monos con ganas de hablar,
venite morocha, venite a la fresca,
a tomar con soda el vino y el pan,
traigamos las ollas, quememos la bolsa,
prometeme el cielo, y te daré el maná,
son más de las seis y todo se vuelca,
los mates, las horas, los que se van,
anochece pronto, otoño en Mendoza,
una bicicleta se ríe al cruzar,
suenan las trompetas que anuncian
un tiempo que fue y no volverá.
Pepe Suárez Jardón-2017

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